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Thursday, September 13, 2012

Becas para estudiar en China - Global Asia


Listado con los organismos que ofrecen becas para estudiar en China

Becas Obra Social Fundación La Caixa

Dirigida a licenciados y titulados superiores destinadas a cursar un Master of Business Administration (MBA) en la China Europe International Business School (CEIBS) en Shanghai. Se convocan anualmente.
Los becarios se desplazan a Shanghai para empezar un curso de mandarín, tras el cual se incorporarán al máster, de una duración de 18 meses. En total, la beca cubre un máximo de 20 meses seguidos de estancia en China.

Becas Fundación Instituto de Crédito Oficial (ICO)

Hay dos tipos de becas:
20 becas de inmersión en la cultura china: Con una duración de 9 meses para realizar un curso intensivo del idioma chino, a completar con asignaturas de libre elección relacionadas con la cultura local. Los estudios se realizarán en la University of Pekín o en la Beijing Foreing Studies University de Beijing.
18 becas de idioma y economía con una duración de 9 meses. Para estudiar chino mandarín, complementado con clases en inglés sobre comercio internacional y la realidad jurídica, económica y comercial de los negocios en China. Las  clases se imparten en la Fudan University de Shangai y en la University of International Bussines and Economics de Beijing.
Becas destinada para alumnos sobresalientes de los Institutos Confucio, profesores de chino, personas inscritas a en los exámenes de HSK, participantes sobresalientes en el Concurso de Puente del Chino y universitarios. Todos los solicitantes deben tener la nacionalidad española.
La beca cubre los gastos de estudio (matrícula incluida), materiales didácticos y alojamiento. La dotación de la beca varía en función del objetivo de la misma y de su duración.
Categorías de beca y los requisitos son los siguientes:
Becas para cursos a corto plazo. El plazo puede ser de 4 semanas, un semestre o un año académico. El peticionario debe tener el conocimiento básico del idioma chino y no haber superado, preferiblemente, los 55 años de edad a la fecha de finalización del período de solicitud de la beca.
Becas para cursos de título. El peticionario debe tener el diploma del examen HSK, nivel 3 o superior. Los participantes en el Concurso del Puente del Chino serán considerados con prioridad.
Becas para cursos de título de licenciatura, con el plazo de 4 o 5 años. El peticionario debe poseer la titulación de bachillerato o su equivalente, aprobado el examen de selectividad de China o ser recomendado para eximirse del examen, y no haber superado los 35 años.
Becas para cursos de máster, con el plazo de 2 o 3 años. El peticionario debe poseer la titulación de licenciatura o su equivalente, y no haber superado los 45 años.
Becas para cursos de doctorado, con el plazo de 3 o 4 años. El peticionario debe poseer la titulación de máster o su equivalente, y no haber superado los 45 años.

Becas Universidad Autónoma de Madrid

La Universidad Autónoma de Madrid convoca cada año becas de intercambio a través de convenios internacionales con universidades de China, Japón y Corea del Sur.
Pueden ser becas de un mes, semestrales o anuales. La convocatoria suele ser entre octubre y noviembre de cada año, resolviéndose a principios del año siguiente.
La UAM aporta una ayuda económica de 330 Euros mensuales y 800 Euros en concepto de ayudas de viaje.

Becas Universidad Autónoma de Barcelona

El Programa Propio de la UAB facilita a los alumnos matriculados en esta universidad de primer, segundo o tercer ciclo la estancia académica de un curso en universidades no europeas. En el caso de China la beca se aplica para las Universidad de Renmin de China, la Universidad de Lengua y Cultura de Pekín y la Universidad Sichuan.

Becas Faro Global

Becas dirigidas a estudiantes de últimos cursos de cualquier titulación que se encuentre dentro del Catálogo Oficial de titulaciones impartidas en Universidades españolas públicas o privadas, para la realización de prácticas en empresas radicadas en Europa, Asia, Estados Unidos y Canadá.
La dotación económica de la beca variará en función del área geográfica en la que tenga lugar la práctica. El pago mensual de la beca será de 1000 euros brutos en Asia.

Becas Erasmus Mundus

Becas financiadas por la Comisión Europea y dirigidas para estudiantes de postgrado, doctorado, post-doctorado y personal académico.
La dotación económica varía en función de la estancia y el tipo de beca. Pero, todos los becarios recibirán una financiación de un billete de vuelta, los pagos mensuales de los gastos de estancia y un seguro a todo riesgo.
Las universidades chinas que entran dentro de este convenio son: Beijing Normal University, Fudan University, Harbin Institute of Technology, Peking University, Shanghai Jiao Tong University, Tsinghua University, University of Science and Technology of China, Wuhan University, Xiamen University y Zhejiang University. También, The Chinese Academy of Siences, Institute of Mountain Hazards and Environment (CAS) y The Chinese Academy of Socials Sciences.
Becas otorgadas por organismos internacionales

Becas del Gobierno chino

El Ministerio de Educación de la República Popular China convoca anualmente alrededor de 15 becas totales y 3 becas parciales para ciudadanos españoles. Así mismo, se ofrece una plaza de lectorado para profesores españoles de filología china. Se requiere que el solicitante sea universitario o posea el título de licenciatura o superior. Mientras que el lectorado ha de ser profesor de chino contratado por una institución educativa legal de España.

Beca destinada a estudiantes internacionales universitarios, de máster o de doctorado, para cursar un año en la Beijing Normal University.
Los solicitantes deben ser estudiantes internacionales que se aplican para la admisión del programa de grado BNU. Además de poseer un grado excelente en todos los temas, la virtud y la buena salud, y obedecer las leyes y reglamentos de China .

Tuesday, August 21, 2012

El joven poder chino - Luis Gómez (El País 19/8/2012)

Link artículo original:
http://economia.elpais.com/economia/2012/08/17/actualidad/1345236481_257293.html


Hacer un reportaje en agosto sobre la comunidad china en España no representa ningún problema: los chinos no toman vacaciones. Y así es, salvo muy contadas excepciones. La facturación de la empresa Don Pin es un fiel termómetro de ello: ingresa lo mismo en agosto que en cualquier otro mes del año. El dato no es despreciable teniendo en cuenta que Don Pin distribuye las mercaderías a 4.300 establecimientos de alimentación, mejor conocidos como tiendas de chinos, factura 50 millones de euros y crece casi al 20% en plena crisis. Si un estereotipo se cumple (los chinos no descansan en verano), la mayoría de las leyendas que rodean a la comunidad china en España se están quedando anticuadas. El chino laborioso, pacífico y temeroso que apenas habla castellano y vive en un entorno cerrado ha dado paso a una nueva generación que representa a un gigante económico. Los chinos de hoy son doblemente poderosos. Tienen dinero. E influencia. Y la utilizan. Son los ojos y los oídos de China en España.
La nueva generación pisa el terreno con seguridad, como lo hace Maodong Chen, uno de los propietarios de Don Pin, un joven de 32 años que llegó con 18 a España y convirtió un negocio minorista en otro mayorista. Maodong es, sobre todo, un chino sin complejos: habla sin tapujos y hace uso de un tremendo sentido del humor. Tanto es así que empieza a ser asiduo conferenciante en escuelas de negocio. Hace unos meses, en la sede del IESE en Madrid, ante ejecutivos de multinacionales, Maodong no pasó inadvertido. Supo provocar la atención. Primero, cuando afirmó que no quiere clientes españoles en su negocio. “Los españoles no pagan”, dijo, “no los quiero en mi negocio. Me quedo con los chinos, que son serios”. En otro momento ofreció algunas imágenes de lo que no debe hacer un chino en España: por ejemplo, vender un balón azulgrana con el escudo del Real Madrid. Así de rotundo es este nuevo empresario.
Su empresa no es un reducto chino. “Pongo en contacto a proveedores españoles con clientes chinos”, asegura. En Don Pin, el 60% de los trabajadores son españoles. Maodong trabaja para crear equipos que le permitan diversificar su negocio y expandirse. Su energía es contagiosa. Responde cualquier pregunta y no está dispuesto a perder el tiempo en ser políticamente correcto, actitud que echa por tierra el cliché del chino temeroso. Reconoce que las dos cosas que más le gustan a sus compatriotas son, además de trabajar, los artículos de lujo y el juego. Y reconoce más cosas.
Por ejemplo, cuando afirma que una de las actuales preocupaciones de muchos empresarios chinos de su generación, gente con alta capacidad adquisitiva, es la educación de sus hijos en España. “No queremos que nuestros hijos se conviertan en señoritos españoles”, sostiene con una sonrisa oriental. “Y estamos muy preocupados. Aquí no se desarrolla la cultura del trabajo y del esfuerzo”. Es crítico con la sanidad española (“He tenido que ir a China para arreglarme un problema de la rodilla”) y con las asociaciones chinas que pululan por España: “El chino es individualista y desconfiado. Muchos montan asociaciones para sus intereses. A mí me gusta tener amigos pero no hacer política. Soy un hombre de negocios, no un pijo”.

“No queremos

que nuestros hijos sean señoritos españoles”, sostiene un empresario con una sonrisa oriental
No es fácil que Maodong acepte entrevistas, pero va camino de convertirse en una voz autorizada del empresariado chino en España. A su éxito profesional se une su buena acogida en escuelas de negocio. Su estilo encaja con el de Juan Roig, propietario de Mercadona, el empresario que ha recomendado a los españoles trabajar como chinos y que tiene su escuela de empresarios (EDEM), donde se imparte unmáster denominado 15 por 15 (15 empresarios para 15 alumnos). No sería extraño que algún día Maodong sea profesor. Pero que nadie se equivoque: tiene la humildad como para intentar durante un año que le acepten matricularse en un máster sobre finanzas. ¿Haría algo parecido un empresario español con éxito?
Maodong es de la misma generación que la abogada Lidan Qi, de 34 años, fundadora de un despacho en Barcelona junto a su hermana Lilin Qi, que es economista. Ambas se dedican a la consultoría tanto para las empresas españolas como para las multinacionales chinas, tanto públicas como privadas, que quieren conocer España. Lidan Qi lleva 22 años en España y sabe lo que es trabajar en el negocio familiar. Han progresado con su trabajo. Crearon una incubadora de 40 empresas en Badalona. Poseen un centro comercial. Lidan Qi se expresa en un perfecto castellano, sin casi rastro de acento oriental: “La imagen de España no es positiva”. Lo dice con tranquilidad, conocedora de los intereses de las grandes empresas chinas, para quienes no somos lo mejor de Europa.
Lidan Qi reconoce el problema generacional: “La emigración china en España es joven, pero ya estamos conociendo a la tercera generación. Mis sobrinos se sienten catalanes. Los jóvenes no quieren vivir como sus padres. Quieren vivir como españoles. Y asistimos a la lucha de los padres para que los hijos no se olviden de sus raíces. Hay un fenómeno hoy en día: el de empresarios que mandan a sus hijos a estudiar a China”.

Es la comunidad extranjera con más autónomos en España:
en los últimos tres años han crecido un 55,9%
Estos problemas son consecuencia de un colectivo que está en pleno crecimiento. En una década, la comunidad china en España se ha multiplicado por seis, un crecimiento superior a la media de otras nacionalidades, que se multiplicó por cuatro. Y su perfil ha cambiado: aunque un 70% procede de una misma región (Qingtian y Wenzhou), están comenzando a entrar profesionales procedentes de otras regiones y estudiantes (se calcula que habrá unos 6.000 haciendo cursos en las universidades españolas). De su carácter emprendedor no hay duda alguna: en los últimos tres años, el número de autónomos entre los chinos ha crecido el 55,9% para convertirse en la comunidad extranjera con más autónomos de España. Parte de su secreto, además del trabajo, reside en los préstamos entre familiares y amigos. “Hay un proverbio que dice: ‘Tú me das una gota de agua y yo te devuelvo una fuente”, explica Lidan Qi. “Es un código de honor: el dinero se presta sin interés y sin papeles”.
En una década, los chinos se han hecho mucho más visibles. Y su perfil se está modificando. “Hay nuevas generaciones”, explica el expertoJoaquín Beltrán, de la Universidad Autónoma de Barcelona: “El 23% son menores de 15 años y están escolarizados, y el 13% de los 178.000 chinos censados ha nacido en España”. “En el tema de la segunda generación”, apunta la experta Gladys Nieto, de la Autónoma de Madrid, “se suele dar por sentado que están integrados, hablan bien español, conocen sus derechos y han completado la movilidad social respecto a sus padres. Tengo mis dudas de que este sea el cuadro general de los jóvenes chinos en España. Tenemos muy poca investigación sobre estos sectores, y lo que se detecta en otros países como Italia o Inglaterra es que muchos de estos chavales viven en un aislamiento que los vincula a los negocios de sus padres, sin posibilidad de salir de tales proyectos”.
Pero si el problema generacional interesa a los expertos, es su potencial económico lo que empieza a saltar a la vista. Los chinos ya no son solo los tenderos. Ahora están entre los mejores clientes.
Ejemplos los hay de todo tipo. Bankia organizó un “microevento” para 20 ciudadanos chinos el pasado 12 de julio, consistente en poner a su disposición una selección de activos inmobiliarios del banco. “Fue una primera experiencia”, afirmó un portavoz de Bankia, “porque los chinos tienen nuestra cultura: no les interesa el alquiler”. Una empleada china hizo la presentación. De la misma manera, El Corte Inglés ha contratado vendedores chinos para sus tiendas de artículos de lujo y se tiene noticia de una constructora que ofrece en Fuenlabrada 22 viviendas unifamiliares siguiendo el estilo feng shui. Es decir, especiales para chinos. Del éxito de esta iniciativa este periódico no pudo obtener información: la empresa es española y cerró en agosto por vacaciones.
Y a finales de noviembre se inaugurará en Madrid el flamante edificio Fénix. Será un centro comercial exclusivo para chinos, con supermercado, agencia de viajes, karaoke y sala de juegos. La fachada es de color dorado. Es el color predilecto de los chinos, un colectivo que no es homogéneo. Puede que su poder adquisitivo sea elevado, pero se aprecia una brecha social entre los empresarios de la primera hornada y los profesionales de la segunda generación. Aquellos abrieron camino. Los nuevos dominan.
Ese es el caso de Margaret Chen, algo así como la primera dama china en España. Se mueve en cualquier terreno con elegancia y no elude ningún tema de conversación, pese a que constantemente matiza que no habla en nombre de Telefónica, donde trabaja como uno de los principales ejecutivos de la compañía. Margaret es la viva encarnación de la generación china que ha asombrado al mundo: ingeniera informática formada en una de las mejores universidades de Estados Unidos. Debe su estancia en España al simple hecho de haberse casado con un español. De lo contrario, estaría en cualquier otra parte del mundo.
Cuando llegó a España, se quedó embarazada y montó una consultora, que terminó colaborando con Telefónica hace 16 años. “En 2004, Telefónica quería entrar en China”, recuerda, “y no sabían que tenían un chino en su empresa. Querían buscar un traductor de confianza. Alguien les avisó y me lo propusieron: ‘No quiero ser traductor, soy ingeniero”, les respondí, ‘porque en China un traductor es como un miembro del servicio. Si queréis uno, os lo busco’. Luego me dijeron que era para acompañar a Alierta [presidente de Telefónica]. ‘Bueno, si es ir con él, le acompaño’. Fue muy gracioso”.
Su discurso es tranquilo, su castellano casi perfecto, se expresa con una naturalidad pasmosa como si todos los argumentos cayeran por efecto de la ley de la gravedad. Habla de España con la expresión con la que uno se refiere a un pobre enfermo al que respeta: nuestra imagen no es buena. En síntesis: no hemos hecho las cosas bien, seguimos sin aprender, quieren ayudarnos, les caemos simpáticos, pero debemos trabajar mejor. Ese es su mensaje.
“En cuatro o cinco años esto ha cambiado”, explica Margaret. “Aquí la emigración china se ha hecho con gente que venía a la aventura, casi todos procedentes del mismo pueblo, gente que no tenía nada que perder. Gente que no habla español, pero tampoco mandarín, pero que son muy fieles entre ellos. No estaban integrados en la sociedad. Mi mundo es distinto”.
El mundo de Margaret es el de las relaciones. El del poder y la influencia. Por ello preside la asociación China Club Spain, que pretende relacionar a directivos chinos y españoles. “China ve a España como socio”, explica, “posiblemente seamos ahora más amigos que Francia, porque Sarkozy no nos trató bien. Pero la relación es frágil. Francia recuperaría el terreno rápidamente porque es mucha su penetración en China”.
La posición de España no es buena. Tampoco su imagen. Un occidental eludiría esta crítica, pero Margaret, no. Es otra forma de diplomacia: “Puede que exista una prepotencia mutua”, explica, “pero los chinos piensan que España está atrasada. Hace 15 años apenas se la conocía por el fútbol. Y ellos son líderes. El chino no dedica mucho tiempo para saber lo que está pasando en el mundo. Es como el americano”.
Margaret habla de España como un alumno que debe progresar. “El turismo”, dice, “España no ha hecho nada. Un turista chino gasta entre 3.000 y 4.000 euros por cabeza en cada viaje. El año pasado hubo 50 millones de turistas chinos, este año habrá 70. ¿No ha sido España capaz de capturar un millón? Los circuitos que se hacen por Europa visitan varios países excepto España. Y eso, entre otras cosas, por problemas de seguridad. En un viaje le dieron una paliza a un gobernador. Pasaba lo mismo con los japoneses, que ahora viajan con su propia seguridad”.
España va con retraso. Porque necesitamos que vengan más chinos. Lo reconocen expertos españoles, entre los que está el profesor Pedro Nueno, del IESE. Necesitamos turistas. Necesitamos ejecutivos. No hay vuelos diarios con Pekín y Shanghái. Se ha abusado de la promoción cutre de algunas autonomías, sin darse cuenta de que los chinos no distinguen entre Asturias o Cataluña. No hay una estrategia nacional. Se falla en pequeños detalles. “Aquí les ponemos todas las trabas del mundo para darles un visado de entrada”, dice otro experto.
China ha cambiado. Pero ha cambiado también dentro de España. Ya no es una minoría anecdótica. Es poderosa. En algún caso, selectiva. Y, desde luego, cada vez más influyente.